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Bali, mucho más que playas surferas

A cualquier persona a quién le hables de la Isla de Bali lo primero que se le vendrá a la mente serán playas paradisiacas, aguas cristalinas y peces de colores. Sin embargo, el que haya estado en esta isla, sabe perfectamente que Bali no es eso. Esto no quiere decir que no tenga playas  bonitas, pero debemos eliminar de nuestra mente ese estereotipo de postal en el que nos imaginamos Bali como el súmmun de las playas con palmeras y cocoteros, arrecifes coralinos y aguas esmeralda. Eso no existe en Bali, lo siento. De hecho, yo nunca escogería Bali como destino playero, más allá de los aficionados al surf que sí pueden encontrar en esta isla lo que están buscando: buenas olas.

Aclarado este punto, tengo que decir que Bali tampoco necesita cocoteros ni playas infinitas, le basta y le sobra con lo que tiene para convertirse en un destino apasionante. Muchas son las cosas que ofrece esta isla al turista, que poco a poco iremos desgranando en este blog, pero entre todas ellas hay una que quizá sea la más emblemática: los templos. Sí, como lo oyes, Bali es la isla de los templos, o también conocida como la isla de los dioses.

A pesar de su escaso tamaño en Bali se pueden encontrar más de 10.000 templos. Hay templos en cada pueblo, altares en cada casa y ofrendas en cada esquina. Los templos públicos, en balinés se denominan “pura” que en sánscrito significa “espacio rodeado por un muro”.

Casi todos los pueblos tienen al menos tres templos: el pura puseh, dedicado a los fundadores del pueblo, el pura desa, dedicado a los espíritus que protegen la comunidad local en su vida diaria y el pura dale, el templo de los muertos.

Los templos balineses tienen tres zonas: la más alta y sagrada está dedicada a los dioses que habitan en los cielos (swash); la del medio representa el mundo de los hombres (buwah) y la parte inferior es el inframundo donde viven los seres malignos (buhr).

La religión está presente en cada esquina, en cada calle, en cada casa y no será raro ver a los balineses realizando ofrendas diarias a los dioses. Simplemente Bali rezuma espiritualidad. Los balineses veneran a los mismos dioses que los hindúes de la India, (la trinidad de Brahma, Siva y Visnu), pero en la vida diaria tienen más relevancia otros dioses y espíritus puramente balineses.

 Bali tiene personalidad propia en lo que a religión se refiere, pues cuando el hinduismo de los Majpahit de la India llegó a Bali, las nuevas influencias sólo lograron superponerse a las ya existentes, ricas en creencias propias fuertemente arraigadas.  Por eso podemos decir que el hinduismo balines es una mezcla del hinduismo de la India con las creencias locales, sobre todo, animistas, aunque con la misma fuerza espiritual.

Los balineses viven en la creencia de que los espíritus están en todas partes. Los buenos espíritus viven en las montañas y traen prosperidad, mientras que los malos acechan en los bosques y las playas desiertas y los demonios acechan bajo el mar. Cada mañana, los balineses acuden a los templos para realizar sus ofrendas a los espíritus buenos, al tiempo que en las aceras y delante de sus casas colocan otras ofrendas para calmar a los espíritus malignos.

Dioses, demonios y espíritus malignos forman parte de un mismo todo espiritual que marca la vida cotidiana de los balineses. Bali es, por encima de cualquier otra cosa, sinónimo de espiritualidad.

Acompáñanos en este viaje apasionante por la cultura balinesa, a través de sus dioses, sus templos más emblemáticos y sus creencias….
Próximamente en el zocoloco….

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