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Deliciosa receta marroquí de Tajín de Kefta

El zoco loco abre sección culinaria: recetas del mundo. Y que mejor combinación para un blog con alma viajera que unir gastronomía con los rincones del mundo donde se degustan los mejores platos. Intentaremos hacer  parada en los rincones más exóticos, así que ya os haréis una idea de que esta sección sólo es apta para los amantes de las especias, el picante, y los ingredientes más extraños.

Pues allá vamos, encendemos fogones y comenzamos, y lo hacemos con una receta muy marroquí: El tajin de Kefta, que a mí personalmente me encanta y me recuerda mucho a nuestras conocidas albóndigas, eso sí, con un toque muy árabe.

Kefta, en marroquí significa carne picada, y tajin es un típico recipiente que se utiliza para cocinar en el norte de África, (en países como Marruecos, Túnez o Argelia). Es un recipiente de barro cocido de gran diámetro y, generalmente, de poco fondo, barnizado y dotado de una característica tapa de forma cónica. Esta tapa mantiene el calor y el vapor durante y después de la cocción. Seguro que lo habéis visto en multitud de ocasiones pero aquí os dejo la foto:

Para nuestra receta de tajin de kefta vamos a necesitar los siguientes ingredientes:
• 500 gr de carne de ternera picada, (ni se os ocurra usar carne de cerdo si queréis hacer una auténtica receta marroquí)
• 1 cebolla y media bien picada
• 1 tomate natural, al que debemos quitar la piel
• 1 cucharada de tomate líquido concentrado
• Especias: Comino, cilantro, pimienta. Yo tenía una mezcla de especias árabes especiales para la carne que me había comprado en una carnicería en Algeciras. Si tenéis cerca alguna carnicería árabe, podéis pedir allí que os den esta mezcla de especias a base de comino.
• Pimentón dulce
• Perejil
• Sal
• Harina
• Aceite
• 1 huevo por comensal
• Caldo de carne

Lo primero que vamos a hacer es salar la carne y mezclarla junto con media cebolla bien picada y con todas nuestras especias: comino abundante, cilantro, pimienta, pimentón dulce, perejil y si tenéis alguna especia árabe como era mi caso, pues también. Lo añadimos todo y lo mezclamos bien con la carne. Lo dejamos unos 10 minutos reposar para que la carne coja bien el sabor de todas las especias.

Después hacemos bolitas pequeñas con la carne especiada, del tamaño al gusto, pero yo os aconsejo que sean pequeñas.

Se rebozan por fuera con harina y se echan a una sartén con aceite caliente para freírlas, sólo para que cojan un poco de color por fuera.

Una vez que estén doraditas por fuera se sacan a otro plato y comenzaremos con la preparación de la salsa. La salsa la podemos preparar directamente en el tajín, que es lo suyo, o bien utilizar una sartén y emplear el tajín solo para emplatar al final, (esto sobre todo lo recomiendo para los que tengáis mucho cariño a vuestro Tajín y no queráis que se os raje, ya sabéis que el barro sobre la vitrocerámica os puede dar algún disgusto). Esto último es lo que yo he hecho para evitar problemas.

Así que en una sartén o en el mismo tajín como ya os he dicho, añadimos el aceite que hemos utilizado para freír las bolas de carne y le echamos una cebolla finamente picada, que dejaremos dorar en el aceite hasta que coja color.

Una vez que la cebolla tenga color dorado, añadimos un tomate natural picado al que previamente le hemos quitado la piel.  Dejamos también que el tomate se fría con la cebolla, hasta que la mezcla esté bien “pochada”.

Ahora es el momento de añadir nuevamente todas las especias a la salsa: comino, pimienta, cilantro, 1 cucharadita de pimentón, perejil. No os puedo decir cantidades exactas para las especias, ya que es un poco al gusto del consumidor. Yo echo abundante, sobre todo el comino que es el que más sabor árabe aporta al plato, pero lógicamente esto dependerá de vuestros paladares. Lo mejor es ir probando, hasta que tenga el sabor especiado justo que queremos para nuestro plato. Yo soy bastante generosa con las especias, así que no me quedo corta.

Añadimos también a la sartén, una cucharadita de tomate líquido concentrado. Mezclamos todos los ingredientes bien, y dejamos un par de minutos al fuego para que cojan todo el sabor.

Ahora añadiremos caldo de carne, (en su defecto puede ser agua) y seguidamente colocaremos las bolas de carne encima de la salsa. A fuego lento, dejamos cocer las bolas de carne en esta deliciosa salsa durante aproximadamente 15 minutos, hasta que estén bien blanditas (lo mejor es probarlas).

Cuando estén listas y sin apagar el fuego, añadimos un huevo por comensal en la sartén, que con ayuda del calor se irán cuajando. Cuando veamos que el huevo ya está cuajado y ha cogido el color blanco característico, es el momento de emplatar, utilizando para ello el tajín. Los que hayáis empleado el tajín desde el principio en lugar de una sartén, ya lo tendréis listo para servir.

¡Que os aproveche!

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