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Doce cosas que no debes perderte en Yogyakarta (Indonesia-Java)

Yoguiakarta es una de las ciudades más visitadas situada al sur de la isla Indonesia de Java. En contraposición con su capital Jakarta, ciudad horrorosa donde las haya, núcleo industrial y financiero, Yogyakarta  más conocida como Yogya, es su centro cultural y espiritual. Llena de contrastes, de tradiciones, es el mejor punto de partida para conocer la isla, sus costumbres y sus gentes. Perderse en esta ciudad javanesa esconde varios placeres que no debemos perder. Aquí va mi selección de doce razones por las que hacer una parada obligada en esta ciudad:

1.    Perderse en Becak por sus calles

El Becak es uno de los transportes más característicos de cualquier país asiático, que podría equivaler al taxi occidental, aunque bastante más rudimentario. Denominado  tuk-tuk en algunos países o rickshaw en otros, es la forma de transporte ideal en esta ciudad. Se trata de un pequeño carrito para dos plazas que es movido por una bicicleta conducida por una persona. Uno de los placeres que esconde Yogyakarta es perderse entre sus calles tumultuosas paseando en Becak, dejándose sorprender por la multitud de estímulos que rodean al viajero. No importa el destino, pasear en Becak se convertirá en uno de los entretenimientos más divertidos de la ciudad, una vez que hayamos sido capaces de negociar un precio justo con su conductor. Yogyakarta tiene calles encantadoras, con un marcado estilo oriental, que os fascinarán a vuestro paso en Becak.

2.    Pasear por la noche por Malioboro

Malioboro es la calle principal de Yogyakarta, repleta de tiendas, es un mercado callejero al más puro estilo asiático, donde podremos encontrar prácticamente de todo a precios de ganga si somos habilidosos en el regateo, en medio de un caos generalizado. Por el día es una calle tumultuosa llena de coches, motos, becaks, tiendas y tenderos intentando vender su mercancía a cualquier precio. Para mí su verdadero encanto se despliega por la noche, cuando podremos comprobar que la ciudad sigue más viva y más auténtica que nunca, y son muchos los Indonesios que cenan en la calle en los característicos puestos de comida callejeros que se despliegan a ambos lados de la avenida, a la luz de los fogones.

3.    Comer en un Warung

Asía no sería la misma sin los puestos de comida callejera, sin lugar a dudas una seña de identidad del continente e Indonesia no iba a ser menos. Los puestos de comida callejera en Indonesia se denominan Warung y hay infinidad de ellos en todas las calles, a cualquier hora del día, donde por un precio casi ridículo podremos saborear la comida más tradicional. Raro es el indonesio que no come en estos puestos en la calle, (son tan baratos que a ningún local le compensa cocinar), así que si eres un poco escrupuloso haz de tripas corazón para no perderte esta experiencia tan auténtica y genuina que te hará sentir como un verdadero javanés.

4.    Tomar un coctel en la terraza del Hotel Ibis al anochecer

Del hotel Ibis ya di sobrada cuenta en un post anterior que os invito a releer. Y aunque suene repetitivo, no puedo dejar de recomendaros que os paséis al anochecer por la terraza del  último piso de este céntrico hotel, donde podréis disfrutar de un delicioso coctel con actuación en directo y contemplando una de las vistas nocturnas más increíbles de la ciudad. Irrepetible.

5.    Perderse buscando el Taman Sari

El Taman Sari (o castillo del agua) es uno de los complejos palaciegos utilizado por el sultán en su día como zona recreativa de palacios, estanques y canales. En sí mismo el Tamán Sari no tiene nada reseñable que ver, se trata de un complejo casi en ruinas que apenas tiene restaurada la zona de los estanques para el baño. Pero el verdadero placer se esconde buscando el Taman Sari, pues para alcanzar sus instalaciones, tendréis que atravesar caminando un barrio de casas y calles laberínticas, entre las que os encontraréis perdidos cuando menos os deis cuenta. Pero que no cunda el pánico, nunca sentirse perdido fue una experiencia tan gratificante. Caminad disfrutando del paseo, contemplando la auténtica vida indonesia desde dentro y  disfrutando de la compañía de los niños que enseguida os saldrán al paso. Los ojos se os escaparán curiosos por las ventanas de las casas para contemplar cómo es un día cualquiera en un hogar javanés.

6.    Comer en el FM Café

Comer en el FM Café es todo un descubrimiento. Pocos sitios ofrecen tanto por tan poco. Ubicado en el zona de Sosrowijayan, este establecimiento con un bonito patio interior, es lugar de encuentro de mochileros, bohemios, solitarios, donde por menos de tres euros podrás degustar, desde un plato tradicional, hasta una exquisita pizza o hamburguesa, acompañado de una cerveza. Los viernes actuación en directo. Si no lo encuentras, la Lonely Planet te llevará, es un clásico.

7.    Callejear por la zona “china” Sosrowijayan

Un par de calles de inspiración china son suficientes para cautivar al viajero  más bohemio en esta zona de Sosrowijayán. Se trata de estrechas callejuelas paralelas, de apenas 1 metro de ancho, casi claustrofóbicas, repletas de cibercafés, hostales de mochileros a precios de ganga, con un cierto aire mugre, pero con encanto, entrecruzadas por calles laberínticas donde podrás perderte y soñar que estás en pleno barrio chino. No dudes en atravesar las calles de un extremo a otro y dejarte sorprender por el devenir de la vida de los Indonesios, mezclada con el ambiente mochilero de adolescentes occidentales en busca de sueños de libertad.

8.    Cenar en la zona de Prawirotaman

Esta zona mucho más refinada que la Sosrowijayan, pero también con un aire bohemio muy característico, es el lugar perfecto para una cena romántica a la luz de una vela. Debemos ir de noche cuando todos los restaurantes encienden sus luces y hacer parada en cualquiera de los establecimientos que se distribuyen a ambos lados de la calle principal, a cual más acogedor y con más encanto. Uno de los establecimientos con más fama de la zona es el Vía-Vía, que es al mismo tiempo agencia de viajes. En el piso superior podremos degustar sus amplios platos en una encantadora terraza, mientras se imparten cursos de cocina indonesia. Si estamos pensando además en contratar alguna excursión al Borobudur, estamos en la zona perfecta, pues por el día está lleno de agencias de viajes que intentan captar al turista rezagado.

9.    Probar el plato tradicional indonesio, el Nasi Goreng

Da igual dónde y cuándo, pero no podremos marcharnos sin haber probado el tradicional plato indonesio de Nasi Goreng (arroz frito). Oportunidades no nos faltarán, pues en todas las cartas es un plato imprescindible.

10.    Alucinar con el mercado de los pájaros

Este lugar no es muy recomendable para los grandes amantes de los animales, pues sufrirán de lo lindo viendo las condiciones de hacinamiento en las que se encuentran. No obstante, una visita nos puede dejar con la boca abierta, pues en este mercado podremos ver los animales más exóticos, lagartos, iguanas, serpientes, pájaros, tortugas…. Eso sí, no es un espectáculo apto para todos los públicos.

11.    Disfrutar de un espectáculo de música tradicional indonesia en el Kratón

El Kratón es el palacio de los sultanes de Yogya, que en sí merece una visita. Pero además, para gozo del turista, en el mismo palacio se organizan espectáculos de danza y música tradicional en el pabellón interior del kratón, incluidos en el precio de la entrada. Hay Gamelan los lunes, martes y jueves, Wayang Golek los miércoles, canto y poseía javanesa los viernes, Wayang Kulit los sábados y danza clásica los domingos.

12.    Contemplar la sonrisa de los indonesios y disfrutar de su alegre carácter

Lo mejor que tiene Yogyakarta y la isla de Java en general, es el alegre carácter de los javaneses que siempre estarán dispuestos a lanzarte una amigable sonrisa. Disfrútalo, es lo mejor del viaje.

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