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El caminito del Rey

Duro camino le espera a la monarquía en este país a juzgar por los últimos acontecimientos. El Caminito del Rey no es nada en comparación con los periplos judiciales a los que va tener que someterse “Don” Iñaki Urdangarín, si quiere demostrar su inocencia, aunque no siempre querer es poder.

No es que me interesen en especial los temas de la monarquía, pero la actualidad manda, incluso en este blog, así que he decido dejar para la posteridad mi contribución contra la corrupción ya venga del rey, del papa, o del espíritu santo. Parece que el verbo chorizar está de moda en este país y no entiende de estatus sociales, títulos nobiliarios, ni banderas, pues no choriza quien quiere sino quien puede, y de eso, saben más los que más tienen.

Pero aprovechando sobre la metáfora del Caminito del Rey que me viene al pelo en estos tiempos, no es mi intención hablaros en este post de ladrones de guante blanco y ojos azules, si no justamente de esta senda que discurre por las escarpadas paredes del desfiladero de Los Gaitanes, en Málaga, a lo largo de 3 kilómetros y a una altura de 100 metros sobre el río, solo apto para valientes. Este histórico paso fue construido a principios del siglo pasado por la Sociedad Hidroeléctrica del Chorro quien necesitaba un acceso para facilitar el paso de sus operarios de mantenimiento y materiales necesarios para la central hidroeléctrica. Una vez terminadas las obras, en 1921, el rey Alfonso XIII, asistió a la inauguración de la presa del Conde del Guadalhorce para lo cual tuvo que cruzar previamente el camino construido, lo que daría lugar al apodo del caminito del Rey. Pero lo que alimentó definitivamente su leyenda negra han sido los numerosos accidentes, alguno de ellos mortales, que han acontecido en su recorrido debido a la peligrosidad de esta senda fruto del abandono y la falta de mantenimiento.

¿Será tan duro el camino judicial de Urdangarín como este?

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