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Ganges, el rio de la vida y la muerte….

Hay dos cosas en la India que a mí me impresionaron sobremanera: una es el Taj Mahal, del que ya os hablé en un post anterior, y la otra es el río Ganges, rio sagrado de los hindús. Pero muchos os preguntaréis qué puede tener un río que llegue a impresionar de tal manera. Pues bien, lo único que os puedo decir es que quizá después de leer este post me entenderéis, aunque también debo advertiros que el contenido del mismo puede herir vuestra sensibilidad.

Y sin más, vamos con el relato:

El río Ganges nace en el Himalaya y tras 2510 km de recorrido desemboca en el golfo de Bengala. Pero es a su paso por la población de Benarés, en la India, donde este rio toma más importancia para la religión hindú, pues ésta es una de las ciudades santas de la India y según el hinduismo todo aquel que muera en esta ciudad queda liberado del ciclo de las reencarnaciones. Para un hindú no hay mayor privilegio que morir en Benarés y lograr que sus cenizas sean esparcidas en el rio Ganges a su paso por esta ciudad.

Pero no todos los muertos pueden ser incinerados, ya que según la tradición hindú los bebés, las mujeres embarazadas, los leprosos o los fallecidos por picadura de serpiente deben ser arrojados directamente al río sin previa incineración.

Debido a estas creencias Benarés se ha convertido en lugar de peregrinación especialmente de enfermos y ancianos que esperan su turno para morir. Justamente una de las cosas que más me impresionaron a mí en esta ciudad, es que la muerte se huele en el ambiente, pues a lo largo de la orilla se alinean numerosas residencias destinadas a albergar a los moribundos, en espera de que llegue su momento. Es absolutamente impresionante la tranquilidad y la normalidad con la que los hindús afrontan el momento final de sus vidas, y uno queda impactado de la naturalidad con la que la muerte está integrada en el devenir de la propia vida.

Acercase a una de estas residencias a lo largo de la orilla del río y observar a los moribundos esperando pausadamente su turno para morir es algo que la mente occidental difícilmente puede asimilar, pues en Benarés a la muerte se le mira a la cara, con una valentía que no deja indiferente.

Pero al viajero aún le esperan muchas sorpresas en esta ciudad. En la misma orilla, alguno de los múltiples Ghats, (escaleras que descienden al río), se convierte en crematorio de la ciudad y no estamos hablando precisamente de un edificio, sino que la cremación se realiza al aire libre, en la misma orilla del río. El Manikarnika Ghat y Harishchandra Ghat son las dos escaleras que se utilizan para las incineraciones públicas en Benarés. Allí se acumulan pilas de madera esperando ser utilizadas para la cremación y también allí mismo, delante de la vista de todo el que se acerque para verlo, el viajero podrá presenciar probablemente uno de los momentos más impactantes de su vida: la incineración de los cuerpos. En los Ghats las cremaciones se producen casi en continuo y se pueden llegar a realizar cientos de ellas al día.

El ambiente es irrespirable alrededor de la pila funeraria, el humo espeso, los olores a madera, a incienso y a carne humana quemada se entremezclan, las extremidades de los cuerpos se dejan ver entre la madera y todo ello crea una estampa que sin duda dejará huella en el viajero.

Para descansar la mente de la escena vivida, es recomendable que al anochecer, cuando la luz comienza a decaer, nos acerquemos a los Ghats de Dasaswamedh y Man Mandir, donde se celebran las ceremonias rituales, en las que se entonan cánticos y se ofrecen oraciones con el agua y el fuego de protagonistas.

Pero la escena no acabará aquí porque el viajero deberá madrugar al día siguiente, sobre las 5 de la madrugada, para coger un bote y recorrer el río al amanecer. Es a esta hora, cuando los hindús, fieles a sus tradiciones, abandonan las laberínticas calles de la ciudad para dirigirse al río a lavar su ropa, practicar yoga, y realizar sus baños rituales, que les purifican de todo pecado.

Esta será la última escena que dejará boquiabierto, absolutamente al viajero, pues este río de color mugre es uno de los más contaminados del mundo. Mientras los cadáveres flotan en la superficie, los hindús lavan sus dientes en el agua, a pocos metros de los restos humanos.

Después de todo lo narrado, el lector podrá comprender que cuando uno parte de Benarés hacia otro destino, necesita descansar de lo vivido, pues es una experiencia demasiado intensa para el ser humano. El tren parte y atrás queda el Ganges y su ciudad santa, Benarés, ciudad donde la vida y la muerte se funden en una, ciudad mágica, impactante, sorprendente, misteriosa, pero quizá demasiado dura para la mente occidental.

 Benarés, sin duda destino obligado al menos una vez en la vida.

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3 Comentarios

  • LILIANA BUSTOS dice:

    NO PODRIA SER RELATADO TAN ESPECIFICO EL TEXTO QUE ACABO DE LEER, TUVE LA OPORTUNIDAD DE VIVENCIARLO Y ES ASI, UNO QUEDA IMPACTADO DE QUE MANERA LA MUERTE VIENE CON TRANQUILIDAD Y SIN DOLOR. PARA NOSOTROS LOS OCCIDENTALES ES INCOMPRENSIBLE PERO DESPUÈS DE ESTO DEJA UNA HUELLA IMBORRABLE Y MUCHAS DUDAS DE LO QUE ES REALMENTE LA MUERTE, PORQUE LA SUFRIMOS TANTO NOSOTROS Y ELLOS LA TOMAN CON TANTA NATURALIDAD?
    UNA PREGUNTA QUE JAMÀS LA VOY A PODER RESPONDER

    • Silvinagreta dice:

      Hola Liliana,

      Primero de todo darte las gracias por tu comentario. Efectivamente todos los que hemos visto esto en persona hemos quedado impactados y sobre todo preguntándonos cómo hacen para que la muerte seas algo tan natural para ellos. Supongo que será un tema cultural y si desde pequeño te educan con esa creencia acabas conviviendo con la muerte como algo que forma parte de la vida, sin ningún miedo. Ojalá que en occidente nos educaran un poco en esos valores tan orientales, estoy segura de que seríamos mucho más felices.
      Gracias

    • ricardo dice:

      Por la mentalidad cristiana que nos han imbuido en Occidente…

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