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Los caminos del corazón…

Estamos a 31 de diciembre de 2012, el día probablemente más mágico del año, en el que uno hace balance de lo vivido y se plantea buenos propósitos para el año próximo. Y en este día tan mágico del año, día de oráculos y de hechizos, me viene a la mente mi bruja Maruja,  que ya os había mencionado en otra entrada, pero que probablemente os haya pasado desapercibida como un personaje de ficción.

Pero no, la bruja Maruja existe, existe y es bruja de verdad, al menos, con tanta verdad como cada uno le quiera poner a estos temas.

Maruja apareció por casualidad en mi vida y por casualidad se marchó, quedándose el tiempo suficiente para enseñarme a leer el tarot, para hacerme vivir momentos muy divertidos, pero también otros momentos muy misteriosos que algún día, si me atrevo, os contaré….

Al principio la bruja Maruja me parecía que estaba completamente loca, pero con el tiempo acabé dándome cuenta de que su locura era lo más cuerdo que había conocido nunca.

La bruja era un personaje verdaderamente misterioso, un carácter fuerte, una personalidad impactante, y una enorme seguridad en sí misma que hacían que cualquier cosa que decía se convertía inmediatamente en verdad.

La bruja me desveló muchos secretos que guardo con mucho celo en mi memoria: secretos del tarot, secretos del espíritu y secretos del corazón. Pero una de los recuérdos más nítidos que tengo de ella es cuando, con cierta frecuencia, solía decir:

El tarot no debe ser usado como un oráculo, pues no sirve para adivinar el futuro. Tampoco debe ser usado como un amuleto, pues no sirve para atraer la fortuna. Por tanto nunca uses el tarot para ninguna de estas cosas, pues en verdad el tarot solo sirve para una: para descifrar los caminos del corazón. En la vida te encontrarás con muchos caminos, pero solo algunos tienen corazón. Es importante que aprendas a a distinguirlos del resto, pues la única forma de ser feliz es siguiendo los caminos del corazón.

Al principio aquellas palabras que la bruja insistentemente repetía cada día, carecían de significado para mí. ¿Qué podría querer decir aquella buena mujer con seguir los caminos del corazón?, ¿qué caminos eran esos?, ¿y por qué debía de seguirlos?

Tiempo después, por avatares de la vida, cayó en mis manos un libro de Carlos Castaneda. Castaneda fue uno de los escritores más enigmáticos que han existido. Era un antropólogo de origen peruano, que escribió una serie de libros llamados las Enseñanzas de Don Juan, donde, ficción o realidad, ¿quién lo sabe?, nos narra las enseñanzas que recibió de un brujo de la etnia Yaqui, Don Juan, al que conoció en México cuando estaba investigando sobre los estados alterados de conciencia.

En una de sus múltiples enseñanzas el brujo Yaqui le dice así:

Recuerda que un sendero es sólo eso: una senda. Si sientes que no debes seguirlo, no lo sigas. Para poseer tal claridad, deberás llevar siempre una vida disciplinada. Sólo entonces llegarás a saber que una senda es sólo una senda, y que no debe haber afrenta para tí ni para otros por abandonarla, si eso es lo que tu corazón te pide. Pero tu decisión de seguir en la senda o de abandonarla, deberá estar libre de temores y ambiciones.
Te advierto. Debes mirar cada sendero con mucha atención. Pruébalo tantas veces como lo creas necesario. Luego pregúntate a tí, y a tí solamente, una pregunta…
 ¿Tiene corazón este sendero?

Si lo tiene, el sendero será bueno. Si no, no sirve. Ambos senderos conducen a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno significará un viaje alegre; mientras lo recorras, serás parte de él. El otro puede arruinar tu vida. Uno te hará fuerte; el otro te debilitará.

El problema es que nadie se hace la pregunta, y cuando un hombre termina por comprender que ha seguido un sendero sin corazón, dicho sendero ya está por matarlo. En ese punto, son pocos los hombres que pueden detenerse a pensar y abandonar el sendero. Una senda sin corazón nunca podrá ser disfrutada. Tendrás que esforzarte incluso para recorrerla. En cambio, una senda con corazón es fácil, no te obligará a esforzarte para disfrutar de ella. Para mí sólo tiene sentido recorrer los senderos que tienen corazón. En cualquier senda que pueda tener corazón, allí viajaré, y el único desafío que vale la pena, es recorrerla en toda su extensión, viajando, buscando, buscando sin aliento.

Cuando yo leí aquel párrafo comprendí perfectamente lo que mi bruja Maruja quería decir tiempo atrás con que el tarot solo sive para descifrar los caminos del corazón, porque solo escuchando tu corazón caminarás en la dirección correcta.

Y a pesar de que la vida nos da multiples señales para que sigamos estos caminos, llamémoslas intuiciones o corazonadas, la mayoría nos dejamos vencer por la razón, pues hay que ser muy valiente para abandonar la seguridad que nos da la mente racional y dejarse llevar por la aventura del corazón.

Ahora sé que, seguir los caminos del corazón, quería decir ser valiente y adentrarse en caminos peligrosos hacia lo desconocido. Quería decir estar dispuesto a arriesgar, a vivir intensamente, siendo fiel a uno mismo. Seguir los caminos del corazón quería decir no malgastar el tiempo viviendo la vida ajena, quería decir tener el coraje de enfrentarse a las reglas y confiar en nuestra intuición.

Así que, queridos seguidores, para este próximo 2013 os deseo que tengáis la valentía de seguir los caminos del corazón, porque solo los cobardes viven con la cabeza.

¡Feliz 2013 de corazón!

 

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