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La aldea de Matavenero: Paz y Amor

Este fin de semana decidimos escapar del mal tiempo que nos persigue en la Cordillera Cantábrica y disfrutar de Don Lorenzo, al menos durante un par de días. El destino elegido fue el más recurrido entre los asturianos que buscan el sol: la vecina provincia de León. En concreto decidimos hacer escala en Astorga, con su palacio de Gaudí, su hermosa catedral y sobre todo su ambiente multicultural, que en esta época del año se llena de extranjeros que recorren a pie o en bicicleta el Camino de Santiago.

Aprovechando la cercanía, decidimos visitar la aldea de Matavenero, uno de los poblados hippies más famosos y peculiares de toda España.

Matavenero se encuentra ubicada en un entorno natural espectacular, a 1000 metros de altitud en pleno  valle del municipio de Torre del Bierzo. Ya os advierto que no es nada fácil llegar y que tras recorrer una pista pedregosa durante varios kilómetros en coche, aún os quedará un recorrido a pie que cuesta abajo se hace llevadero, pero de regreso, cuando se vuelve cuesta arriba, se convierte en un infierno. Ahora bien, sin lugar a dudas la aldea de Matavenero no deja indiferente a nadie.

El origen de esta ecoaldea se remonta hace treinta años, cuando los primeros hippies provenientes de distintas nacionalidades europeas y seguidores del movimiento Rainbow (arcoiris), decidieron establecerse en un este pueblo deshabitado creando así una aldea basada en un sueño de comunidad, convivencia y autosuficiencia. Poco queda de aquel asentamiento original en relación a la comunidad actual.

Matavenero es hoy en día una aldea habitada por varios jóvenes “anti-sistema”, hombres y mujeres con sueños de libertad y autosuficiencia que se autoabastecen gracias al agua potable que llega a través de los arroyos de la montaña, las  placas solares para el suministro eléctrico, la agricultura ecológica y la artesanía. O al menos eso dicen.

En su origen, los habitantes de esta peculiar comunidad vivían en tippies, pero poco a poco se han ido construyendo casas o cabañas, aprovechando todo tipo de restos de madera y metálicos, pues no es extraño identificar partes de coches incrustradas en las viviendas. Todo un verdadero espectáculo de arquitectura.

En la actualidad el poblado cuenta con una tienda, una panadería y un bar, así como una escuela “libre”, un espacio destinado a la educación de los pequeños que han nacido en el pueblo, que  no son pocos y que viven en absoluta libertad.

Matavenero es una comunidad admirada por algunos y cuestionada por otros. Los primeros alegan su derecho a la libertad, a vivir una vida sin imposiciones y sin reglas sociales, en contacto total con la naturaleza. Los segundos dirán que es una comuna de radicales, sin ningún tipo de medida higiénica, con niños harapientos y sin escolarizar.

¿Quién tiene razón?. Pues como en todos estos casos supongo que nadie. Cada cual  verá una realidad diferente en función de prejuicios, condicionantes culturales y educacionales. Lo cierto es que, sea como sea, quien se decida a conocer esta, cuanto menos peculiar comunidad, debe ir abierto de mente y con ojos que vean pero no juzguen. Al menos no seré yo quien lo haga, porque al fin y al cabo a quién le importa la vida ajena. Cada cual que sea feliz como quiera o, mejor dicho, como pueda.

Para más información: http://www.matavenero.org/

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3 Comentarios

  • Días de trajín dice:

    Anda! que curioso! no conocía la existencia de esta comunidad tan cercana.

    • Silvinagreta dice:

      Sí, cuanto menos curioso y es verdad que no está muy lejos, aunque hay que caminar un poco para llegar y la carretera previa está en muy malas condiciones. Eso sí, es para mentes un poco liberales… a mi abuela no la veo en Matavenero, je, je.
      Muchas gracias por tu comentario y felicidades por tu blog, que ya lo he visto en otra ocasión. ¿No tienes facebook para hacerme seguidora?

  • Aurora dice:

    Yo he estado allí, y la verdad que me impactó, es como estar en otro mundo, y me pregunto muchas veces, como. Pueden vivir así, con niños pequeños, porque para salir de allí, es una odisea.

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